Es común ver casos en los que la pareja lleva mas de 5 años de casados y con uno, dos o 3 niños pequeños y discuten y se gritan con frecuencia frente a los niños por errores que cometieron muchos años atrás (aún cuando eran enamorados) y que aún no logran superar. Esto hace que se pierdan mutuamente el respeto y que incluso las agresiones dejen de ser solamente verbales, sino también físicas. Esto definitivamente perjudicará su rendimiento académico y la correcta formación del carácter de los niños y hará "normales" los ejemplos de violencia y sumisión a los que se expongan; esto requerirá terapia psicológica en el futuro.
Para este tipo de casos, los padres deben decidir si son capaces de superar aquellas penas del pasado y continuar con la relación o terminar de una vez aquello que no se puede rescatar. Sea del modo que sea, no debe descuidarse la educación de los niños y deberán asumir roles para ello independientemente de lo que ellos decidan.
Para este tipo de casos, los padres deben decidir si son capaces de superar aquellas penas del pasado y continuar con la relación o terminar de una vez aquello que no se puede rescatar. Sea del modo que sea, no debe descuidarse la educación de los niños y deberán asumir roles para ello independientemente de lo que ellos decidan.
Asumir el deber de ser buenos padres estando separados o no, es velar por su sano desarrollo y desenvolvimiento con el mundo. Cuidemos su mundo emocional haciéndole entender que pase lo que pase, nosotros estaremos ahí para ellos, inculquemos ejemplos que ellos puedan resolver en qué es tener carácter firme, pues a menudo esto se confunde con ser violento, autoritario o tener siempre la razón en una discusión pero esto está totalmente lejos de la razón. Tener carácter es ser capaz de dominar nuestras emociones en cualquiera circunstancia para poder asumir nuestros retos con entereza. Nuestros pequeños necesitan eso. Esto los convertirá en grandes personas.

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